Al-Shar': los puertos sirios, opción para exportar el petróleo iraquí y el destino de ambos países está ligado
El presidente sirio Ahmad al-Shar' aseguró en una entrevista exclusiva con el canal Dijla que el destino de Irak y Siria está ligado, y que los puertos sirios son unas de las mejores vías para exportar el petróleo iraquí; habló del oleoducto Kirkuk-Baniyas, de 100.000 camiones en tránsito, y de seguridad, agua y la visita al santuario de Sayida Zainab.

El presidente sirio Ahmad al-Shar', en una entrevista exclusiva realizada por el doctor Nabil Jassim en el canal Dijla y emitida la noche del martes 27 de octubre, afirmó que el destino de Irak y Siria está ligado históricamente, en el presente y en el futuro, y que los puertos sirios en el mar Mediterráneo son de las mejores y más fáciles salidas para exportar el petróleo iraquí; reveló que más de 100.000 camiones en tránsito han cruzado desde Siria hacia Irak durante los últimos seis o siete meses.
La entrevista, dedicada íntegramente a la cuestión iraquí y con una duración de alrededor de 37 minutos, fue la primera aparición de al-Shar' en un medio iraquí. En ella abordó las relaciones sociales y económicas entre los dos países, los asuntos de fronteras, seguridad, petróleo y agua, la visita a los santuarios religiosos, el expediente de los detenidos sirios en Irak, además de su experiencia personal en Irak y su mensaje a los iraquíes.
Vínculos sociales que preceden a la política
Al-Shar' dijo que las relaciones entre los países se construyen sobre varios pilares, el primero la relación popular, y señaló que «las relaciones sociales entre Siria e Irak son antiguas e históricas», y que a veces la misma tribu está dividida entre tribus sirias y tribus iraquíes, «además de que el destino está ligado entre ambos históricamente, en el presente y en el futuro».
Añadió que la relación entre Estados «no debería someterse a caprichos sino a las reglas que regulan esa relación», explicando que la relación entre los pueblos ha permanecido sana en todo momento, mientras que las relaciones entre las políticas han conocido disputas que les afectaron negativamente.
Consideró que la gestión de la relación entre dos países del tamaño de Siria e Irak debería empezar «por los puntos en común y no por los miedos», subrayando que «lo que nos une es mucho más de lo que nos separa», y que no es necesario estar de acuerdo en todo antes de avanzar en la construcción económica y social.
Al-Fao, Tartus y la exportación del petróleo iraquí
El presidente sirio explicó que Siria representa la fachada marítima de Irak en el Mediterráneo y el corredor estratégico que conecta el Oeste con Irak hasta el Golfo Pérsico, y señaló varias rutas en curso, entre ellas la conexión del puerto de Al‑Fao con el Mediterráneo a través del puerto de Tartus, las carreteras terrestres que conectan Arabia Saudí con Siria a través de Irak, y las rutas que vienen de Turquía hacia Irak a través de territorio sirio.
Dijo que el petróleo iraquí necesita salidas y corredores de exportación, y que «uno de los mejores y más accesibles lugares eran los puertos mediterráneos situados en Siria», mencionando la existencia de una antigua línea de transporte de petróleo que data de la década de 1950 antes de que las disputas políticas la suspendieran.
El oleoducto Kirkuk‑Baniyas y compañías estadounidenses y regionales
En respuesta a una pregunta sobre la línea Kirkuk‑Baniyas, al-Shar' dijo que se firmaron memorandos de entendimiento en una primera fase en Estados Unidos, y contó que una de las empresas inversoras en Siria le ofreció el año pasado una inversión de cientos de millones de dólares, y él les aconsejó que fueran a Irak, eso antes de la crisis del estrecho de Ormuz; añadió: «Dije que la reconstrucción de las líneas de petróleo debe volver a Baniyas, eso es lo que más va a necesitar Irak en la próxima fase»."
Aclaró que esas empresas trataron el asunto con el gobierno iraquí anterior presidido por Mohammed Shia' al‑Sudani, pero que las conversaciones quedaron estancadas debido a la etapa de transición y al periodo previo a las elecciones, y luego continuaron con el primer ministro Ali al‑Zaidi, explicando que un conjunto de empresas regionales y estadounidenses participan en la construcción de un sistema integrado que abarcaría un oleoducto, refinerías para el procesamiento del petróleo y la rehabilitación de la infraestructura portuaria.
Señaló que capitales iraquíes ya han entrado realmente en el mercado sirio, y que la primera inversión en Siria tras la nueva era fue probablemente de inversores iraquíes en el sector del cemento.
100.000 camiones en tránsito y fronteras seguras
Sobre los resultados de la cooperación, al‑Shar' dijo: «Hay más de 100.000 camiones que han pasado en tránsito de Siria a Irak», además de más de 40.000 camiones en el tráfico de importación y exportación entre ambos países, «todo esto ha ocurrido durante los últimos seis o siete meses», describiéndolo como un crecimiento rápido y muy grande.
Afirmó que las fronteras entre los dos países «hasta ahora son seguras», que Siria informa al gobierno iraquí de cualquier preocupación y el gobierno iraquí informa a Damasco de cualquier observación, y que la coordinación en las fronteras se está realizando de forma efectiva. Explicó que Siria busca fronteras seguras frente a violaciones de seguridad y el contrabando, y frente al riesgo de formaciones armadas fuera de control respecto al gobierno iraquí.
Añadió que desde los primeros momentos Damasco habló de concentrar las armas en manos del Estado, que eso se logró por consenso, y que el dossier del noreste de Siria, que incluyó bases de cuatro grandes países —Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Rusia— además de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), terminó con la integración de esas fuerzas en el Estado sirio.
La posición del gobierno iraquí y la visita de al‑Zaidi
Al‑Shar' elogió la posición del gobierno central en Bagdad, diciendo que su política fue positiva hacia Siria desde los primeros momentos, pese a que hubo actores que intentaron empujarla a decisiones negativas, y que la orientación del gobierno anterior presidido por al‑Sudani fue acertada, y que la realidad corrigió la senda equivocada hacia la que algunas fuerzas políticas intentaron conducirla.
Se mostró favorable a la visita del primer ministro Ali al‑Zaidi a Siria, recordando que Damasco estuvo entre los que le felicitaron al asumir la jefatura del Gobierno, y consideró que el último año y medio ha servido para construir algo bueno en la relación sirio‑iraquí, especialmente en el ámbito económico, y que «la estabilidad de Siria beneficia a Irak tanto como la estabilidad de Irak beneficia a Siria»."
Dijo que al‑Zaidi «parece decidido a combatir la corrupción», instando a la sociedad iraquí a apoyar esa dirección, y anunció el apoyo de Siria a la opción de concentración de las armas que él impulsa, añadiendo que «cuando el Estado forma un ejército unificado y fuerte, es una fuerza para todos y una protección para todos», y que la decisión de guerra y paz es una herramienta que el Estado no debe ceder.
Estado Islámico y el expediente de los detenidos sirios
En el tema de seguridad, al‑Shar' dijo que los riesgos del Estado Islámico «se han reducido gradualmente», agregando que «esto no significa que hayamos alcanzado un estado de tranquilidad suficiente», y subrayó la importancia de la coordinación entre los dos países porque la división y el colapso en cualquier país crean un entorno propicio para la propagación de esa ideología.
Sobre los detenidos que las fuerzas de la coalición entregaron desde prisiones sirias al gobierno iraquí, explicó que entre ellos hay un número de sirios que supera aproximadamente los 3.000, y que se habló con el presidente del Consejo Supremo de la Judicatura en Irak, Faiq Zaidan, quien visitó Siria y se reunió con el Ministerio de Justicia para establecer un programa que los clasifique en categorías; señaló que parte de ellos no tiene relación con la organización y recalcó que Siria debe asumir la responsabilidad de sus ciudadanos «y no trasladar esta carga a Irak»."
Agua y agricultura: una despensa para la región
Al‑Shar' describió el agua como la principal cuestión común entre los dos países, explicando que el río Éufrates atraviesa gran parte de Siria, mientras que el Tigris pasa por una porción menor de su territorio como un caso fronterizo entre ambos, y pidió ver la superficie agrícola en Siria e Irak «como una despensa alimentaria para toda la región»."
Dijo que entre ambos países hay aproximadamente entre 80 y 100 millones de dönums (dunams) capaces de alimentar entre 100 y 130 millones de personas, y que estudios realizados en cooperación con Dinamarca y Países Bajos sobre técnicas agrícolas modernas que racionan el consumo de agua mostraron la posibilidad de aumentar la producción agrícola entre un 50 y un 70 por ciento en algunas zonas; pidió una estrategia unificada para gestionar las cuotas hídricas y la inversión agrícola.
La visita al santuario de Sayida Zainab
Sobre la visita de iraquíes al santuario de Sayida Zainab, al‑Shar' dijo que «la cuestión está permitida» y que Siria no pone objeciones salvo la comprobación de la seguridad del entorno, revelando que Siria estuvo preparada para ello hace meses, pero que se frustraron intentos de organizaciones que buscaban provocar tensiones sectarias y que los implicados fueron detenidos.
Afirmó que Siria no mira la relación con Irak «desde la óptica sectaria o étnica», que los santuarios importantes para la comunidad chií están disponibles y también los visitan los sirios, y añadió que «la recepción de las delegaciones que vienen desde Irak, si Dios quiere, será en un futuro muy cercano»."
Su experiencia en Irak y su mensaje a los iraquíes
Al‑Shar' habló de su experiencia personal en Irak, diciendo que entró en Irak aproximadamente una semana o diez días antes de la entrada de las fuerzas estadounidenses en 2003, cuando tenía 18 años, y que fue solo, sin vínculos organizativos, movido por el «sentido del honor» para enfrentarse a las fuerzas estadounidenses; explicó que estuvo en prisión en Irak alrededor de 2005 y salió en 2011 regresando a Siria con el comienzo de la revolución, y que no participó en los combates sectarios que vivió Irak en 2006. Dijo: «En mi vida no me he acostumbrado a disparar contra civiles o desarmados», y añadió que «hay una gran diferencia entre el combatiente y el asesino»."
Descrito a los iraquíes como «gente de honor, generosidad, coraje y gallardía», en su mensaje a ellos dijo que ambos países atraviesan una etapa peligrosa, pero que están ante «una oportunidad histórica y muy valiosa» para recuperar la toma de decisiones en la región; señaló que en Siria e Irak juntos hay más de 10 millones de refugiados en países occidentales, y llamó a la cooperación para preparar el clima adecuado para su regreso.
Al‑Shar' concluyó diciendo que las sociedades en ambos países han sufrido durante entre 60 y 70 años golpes de Estado, conflictos y guerras, y que Irak no ha conocido estabilidad desde 2003, considerando que «23 años son suficientes para construir un Estado fuerte», y que hoy representa «la mejor oportunidad posible» para Irak y Siria.



